lunes, 16 de julio de 2007

GESTIÓN Y TRANSFORMACIÓN DE LAS CIUDADES EN PAÍSES EN DESARROLLO

MASTER EN DESARROLLO URBANO Y TERRITORIAL
GESTIÓN Y TRANSFORMACIÓN DE LAS CIUDADES EN PAÍSES EN DESARROLLO
4ª EDICIÓN 2008

DEPARTAMENTO DE URBANISMO Y ORDENACION DEL TERRITORIO
ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA DEL VALLÈS
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CATALUÑA
FECHAS: Del 4 de febrero al 19 de diciembre de 2008

Coordinación Académica: Roxana Tapia Uriona, Arq. info.ciudad@fundacio.upc.edu tel. (34) 93 401 77 56 fax. (34) 93 401 18 73

Coordinación Técnica : Marta Pons Miro marta.pons-miro@fundacio.upc.edu tel. (34) 93 401 25 12 fax. (34) 93 401 18 73

Formación Presencial Especializada (450h): Del 4 febrero al 30 mayo de 2008 Formación en Territorio: Del 2 junio al 19 diciembre de 2008
Costo del programa: 5,650 euros. Posibilidad de becas.
Titulación que se obtiene: ­ Master en Desarrollo Urbano y Territorial, titulo F-UPC.


ASIGNATURAS Y PROFESORADO DEL MASTER
TALLER INICIAL Josep Mayoral, Ricard Ros, Jordi Ludevid, Lluïs Comerón, Josep Maria Vilanova, Julia Beltrán de Heredia, Oriol Clos, Ricard Fayos, Jaume Vendrell, Maria Llüisa Ferré, Joan Miquel Roca, Joaquín Calafí.
MÓDULO 1. GOBERNABILIDAD. Gobierno local: gobernabilidad y gestión relacional Josep Centelles, Mikel Barreda, Mila Gascó, Marc Navarro, Pere Torres, Oscar del Alamo.
MÓDULO 2. PLANIFICACIÓN URBANA. Planificación urbanística y estrategias de desarrollo Carles Llop, Sebastiá Jornet, Pilar Cuesta, Manuel Somoza, Maite Morao, Xavier Ludevid, Josep Alió, Pere Montanya, Antoni Serra, Francesc Peremiquel, Joseph Cullell, Albert Vilarrasa, Francesc Mestres, Josep Maria Llop, Esther Fanlo, Josep Maria Puigdemasa, Montserrat Hosta, Arcadi Vilert, Stephan Bosc.
MÓDULO 3. PLANIFICACIÓN TERRITORIAL. Planificación regional y políticas de territorio Carles Llop, Andreas Hildebrand, Rafael Boix, Juli Esteban, Antonio Font, Giangi Franz, Alessandro del Piano, Joaquín Sabaté, Ferran Miralles, Xavier Eizaguirre, Santiago Juan, Eduard Miralles, Jordi Pascual, Germán Solinis, Alfredo Garay, Maria Herrero, Alex Tarroja, Ricard Pié, Joan Nogué, Suzanne Lerch, Francesca Leder, Maritza Rangel, David Gouverneur, Liliana Fracasso, Blanca Arellano, Juan Román.
MÓDULO 4. MORFOLOGÍAS. Morfologías urbanas y proyecto de ciudad Francesc Peremiquel, Carles Llop, Pere Serra, Emili Garcia, Mario Corea, Josep Maria Vilanova, Sebastiá Jornet, Pere Pujol, Matteo Caravatti, Doris Tarchópulos, Maria Elena de la Torre, Napoleón Guerrero, Nicolás Tugas, Sandra Bestratén, Emili Hormías, Luz Castillo, Mónica Busto, Mabel Alarcón.
MÓDULO 5. INFRAESTRUCTURAS. Gestión de la movilidad, transportes e infraestructuras urbanas Rosendo Pujol, Manuel Villalante, Jose Luis Miralles, Vicent Altur, Vicent Torres, Francesc Magrinya, Christian Bardají, Lluïsa Rodríguez.
MÓDULO 6. GESTIÓN DEL SUELO. Gestión del suelo y políticas urbanas Josep Maria Llop, Ramón Morell, Ferrán Navarro.
MÓDULO 7. TECNOLOGÍAS. Taller de tecnologías. Ciudad autogestionada y asentamientos humanos. Pedro Lorenzo, Julián Salas, Albert Cuchí, Hector Massuh, Raquel Barrionuevo, Maximino Bocalandro, Luis Leiva, Osny Pellegrino, Francisco Vecchia, Gabriel Castañeda, Antonio Conti, Milena Sosa.
MÓDULO 8. PARTICIPACIÓN SOCIAL. Actores urbanos y participación social Joan Claude Bolay, Yves Pedrazzini, Carlos García Pleyán, Adriana Rabinovich, Christian Zurbrügg, Javier Encina, Charlotte Boisteau, Tupa rangel, Jorge Cañas.
MÓDULO 9. SOSTENIBILIDAD. Sostenibilidad y agenda local 21 Josep Antequera, Luz Velásquez, Cristina Figols, Santiago Pérez.
MÓDULO 10. GESTIÓN DE RECURSOS. Financiación de proyectos en el mundo local Eduard Rodríguez Villaescusa, Eduardo Rojas, Soledad García, Pablo Otaola, Lina Llorente, Teresa Sandoval, Maritxell Batet, Ferran Mascarell, Martí Abella.

lunes, 2 de julio de 2007

Sobreviviendo sobre vivienda

 
 

José Miguel Esquembre Menor, presidente de Arquitectos Sin Fronteras España

Mucho se habla sobre vivienda pero se avanza poco. La demanda es fuerte, quizás acuciada por la escasez, pero la oferta es débil, en especial para los que menos tienen. El tema está constantemente en la calle, y desde Arquitectos Sin Fronteras queremos aportar nuestro punto de vista con algunas propuestas, en un momento en las próximas elecciones municipales obligan a requerir a las distintas formaciones a que las promesas de campaña no sean un brindis al sol, sino que se materialicen en acciones beneficiosas para la ciudadanía.

 

Reconocemos que el tema es complejo y la solución no es fácil, sobre todo si pensamos en el vicio social de la especulación, deseo individual al que se ha apuntado la Administración en general a la vista de las inauguraciones electoralistas que promete. Nuestra legislación ha definido la responsabilidad en las soluciones repartiendo su cuota de más a menos, delegando en el último escalón, lo local y lo autonómico, la fase más complicada: la gestión. En cambio la Unión Europea apenas trata el tema y el Estado se preocupa fundamentalmente de la legislación y financiación.

 

Desde ASF somos conscientes de que es difícil cambiar las pautas sociales de la noche a la mañana, pero el momento actual debe ser una buena ocasión para avanzar. En primer lugar es capital un impulso del Desarrollo Sostenible. Todo el mundo está de acuerdo en que es la vía de nuestro futuro, pero pensamos que se explica poco lo que realmente quiere decir. La imagen dominante se centra en la protección de los recursos naturales, ahorro energético y tratamiento de residuos, pero se habla poco de su aspecto social. El Desarrollo Sostenible se articula sobre tres apoyos: economía, acción social y protección del medioambiente. Se analizan la economía y el medioambiente, pero los aspectos sociales se siguen considerando cuestiones caritativas no incluidas en la sostenibilidad. Es necesario que estos conceptos cambien hasta situar los tres apoyos en el mismo plano.

 

En segundo lugar queremos llamar la atención sobre  la venta de viviendas VPO usadas. El mercado de segunda mano es muy abundante y no se ve en él ningún anuncio de viviendas de dicho tipo cuando es seguro que se venden. Esto quiere decir que no se cotizan al precio oficial, sino que, es lógico pensar, se transfieren muy por encima del obligado. Sabemos que la Administración establece normas y cautelas, pero resultan parcas ante la presión y tentación que suponen la escandalosa diferencia económica entre la vivienda libre y la protegida. Pensamos que una VPO debe serlo durante toda su vida y, en la práctica, esto sólo puede lograrse con una intervención administrativa mucho más directa que garantice que el precio de venta es el que exige la ley. En otros ámbitos se está interviniendo más directamente, como es el caso de intermediación de alquileres. No hay razón objetiva para que no se actúe en el caso de las ventas.

 

 

Por otro lado, consideramos que las administraciones públicas no deberían en ningún caso financiarse con la recalificaciones de suelo, y que resulta imprescindible vigilar que las posibles recalificaciones y revisiones del planeamiento se hagan de acuerdo a un crecimiento racional y sostenible. Estos criterios urbanísticos deben impedir además la creación de guetos, evitando trasladar a las economías más débiles a las zonas más alejadas de la ciudad, con criterios claramente separatistas en lugar de integradores.

 

No puede ser, además, que las administraciones públicas y en gran manera las corporaciones locales, no empleen los aprovechamientos urbanísticos en intentar regular los precios de repercusión de suelo para las viviendas de Protección Oficial, al ser ellos mismos, los ayuntamientos, los que subastan el suelo al mejor postor por encima del valor de repercusión de suelo habitualmente admitido

 

Estamos viendo como el precio de la vivienda depende cada vez más del precio del suelo. Su repercusión supera ya el coste de la ejecución material de los edificios, lo que resulta a todas luces inadmisible. El coste del suelo no deja de ser un pago por adquirir el derecho a vivir en un determinado lugar. La cuestión se hace más sangrante cuando se comprueba que hay ciudades completamente vetadas para mucha gente, ciudades de las que presumimos por su calidad, pero que se van haciendo económicamente inhabitables. Cuanto mejor es el lugar, peor. El esfuerzo colectivo que supone hacer ciudad, deriva en unas plusvalías para unos pocos mientras que la mayoría queda perjudicada. Esta tremenda paradoja desvela un lamentable descuido o un desinterés mayúsculo de la Administración por la redistribución de los beneficios, y da la impresión de que las cosas se han ido decidiendo de una manera improvisada y parcheada, más propia de una tertulia de café que de un análisis global del problema.

 

Entrando en cuestiones económicas, queremos recordar las consecuencias sociales de que una masa tan ingente de dinero esté comprometida en la vivienda a corto, medio y largo plazo. Una persona hipotecada a tantos años se encuentra sumamente limitada en múltiples aspectos y especialmente deberá controlar sus discrepancias con su entorno diario si no quiere poner en riesgo su situación económica y con ello la seguridad familiar. Esta incómoda postura para muchos reporta a cambio seguridad a otros grupos sociales que buscan solvencia para su jubilación. Así las cosas, una generación está manteniendo a otra mediante la vivienda. De esto se habla poco y se analiza menos.

 

Por último queremos señalar que la legislación sobre vivienda se preocupa exclusivamente del que tiene algo, poco o mucho, y por tanto puede responder económicamente a los créditos en lo que inevitablemente se va a implicar. Para quien no tiene recursos, la vivienda pasa a ser un problema de asistencia social desatendido. Es necesario que haya por ley una reserva de viviendas para los más desfavorecidos, dispersa e integrada en la construcción general. Hay ya demasiadas experiencias negativas sobre viviendas colectivas que han derivado en guetos irresolubles. Su gestión será responsabilidad posterior de áreas sociales pero previamente las leyes de vivienda deben contemplar este problema y facilitar los medios para su solución. Se trata de un asunto complejo, pero asumible con voluntad política y coordinación, por lo que demandamos a las administraciones mayor interés del que hasta ahora han mostrado.